Entre los recientes capítulos de la historia universal de la infamia, destaca la utilización, por parte de Al Qaeda, de minusválidos síquicos como bombas humanas, en los mercados atestados de gente corriente.
Al señor Osama se le deben estar acabando los voluntarios suicidas por Mahoma y la causa islamista y tira de los débiles mentales , para impartirles su demencial discurso.
Me imagino el somero, pero eficaz entrenamiento, al que serán sometidas estas personas, que a su desgracia de estar discapacitadas , se les añade caer en las redes de auténticos criminales mesiánicos. Por añadidura, son mujeres, con lo cual el señor Bin Laden, hace un retrato perfecto de lo que él entiende por despreciable material fungible o biocombustible humano, para hacer funcionar la maquinaria letal de su gloriosa revolución.
Pero, sin querer, el líder de Al Qaeda nos enseña una consoladora lección: algún día, todos estos
santones liberadores del mundo, se quedarán sin público.
La humanidad, adulta por fin y en posesión de preciado bien de la salud mental, desmontará la gran mentira mundial de las religiones.Descansaremos de las utopías extraterrestres, con sus gurús, papas, imanes, dalais lamas y rescatadores diversos , que suelen resolverse en un reguero interminable de muertos, a la mayor gloria de megalómanos o despreciables timadores ávidos de dinero y poder.
Aparcaremos los paraísos ficticios post-mortem de engañabobos, para tener encima de nuestras cabezas el puro y simple cielo, como soñó John Lennon :"Above us, only sky". Será una idea compartida por todos la elegante ironía de Bertrand Russell :"La religión es la forma más respetable de la estupidez humana" y a Osama & company se les habrán acabado los down que machacar. Así sea.
sábado, 16 de febrero de 2008
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