
domingo, 30 de septiembre de 2007
CARE SELVE
La música se nos cuela en el alma con un arte que es para flipar.Desde un fandango "sentío", que nos caldea por dentro, hasta la cancioncilla más hortera de JUANES, con la que soportamos un atasco de lunes, como si nada...todo ese universo de notas sabe de verdad lo que hacer . En nuestros cuerpos occidentales, ahítos de estímulos consumibles, blindados e indiferentes a casi todo, la música sigue teniendo la clave secreta de acceso directo a la carpetilla de los "filins". Sus sabios dedos de ritmo y melodía clickean y abren limpiamente nuestros archivos íntimos, ignorando los firewalles y sistemas operativos varios que mantienen nuestras almas.
Uno de los lugares mágicos de mi vida es el parque alpino "GRAN PARADISO". El nombre no es casualidad. Es un enclave alucinante de verdad. En sus 730 kilómetros cuadrados entre Aosta, Turín y la frontera francesa, muestra toda la capacidad de seducción de la naturaleza y los encantos de la buena vida: sus soleadas praderas, los pequeños bosques, donde viven en armonía una deslumbrante flora y fauna, los torrentes de aguas frías, las cumbres poderosas y el pequeño pueblo de COGNE, a la entrada del parque, un pueblo acogedor, lleno de pizzerías y bares donde se bebe GRAPPA en pretenciosas copas como cálices... todo el entorno es un auténtico flash.
Recuerdo que cuando llegué por primera vez al parque, atravesaba una época muy difícil de mi vida.La belleza de su naturaleza salvaje resultó terapeútica para mí. Allí recuperé las fuerzas, volví a creer en mis propios recursos, arropada por la incontestable fuerza de la montaña, subiendo con paciencia sus abruptas laderas, ganado visibilidad y panorama a cada paso, respirando paz, silencio y energía pura.
Unos años más tarde, escuchando la canción de Pavaroti "CARE SELVE" , mientra su incomparable voz iba desgranando las dulzuras de Handel :"Amado bosque, sagrada umbría, vengo en busca de mi corazón..." , se abrió de golpe el icono del GRAN PARADISO. La apasionada recitación del portentoso Luciano, me hizo volver, a velocidad de adsl, a aquel centro imantado de mi alma, reconfortante paisaje espiritual, donde ,a fuerza de caminatas, visiones de postal y licor de hierbas ,había escapado de las fuerzas oscuras. Por eso, hoy, he querido recordar al delicioso tenor desparecido, dulce y viril gigante de la ópera , en este otoño de obituarios, y darle las gracias , porque , tan generoso como siempre, se ha ido dejándonos las llaves del Paraíso ,abiertas con la contraseña de su cálida voz. Arrivederchi , Luciano, molto grazie.
Uno de los lugares mágicos de mi vida es el parque alpino "GRAN PARADISO". El nombre no es casualidad. Es un enclave alucinante de verdad. En sus 730 kilómetros cuadrados entre Aosta, Turín y la frontera francesa, muestra toda la capacidad de seducción de la naturaleza y los encantos de la buena vida: sus soleadas praderas, los pequeños bosques, donde viven en armonía una deslumbrante flora y fauna, los torrentes de aguas frías, las cumbres poderosas y el pequeño pueblo de COGNE, a la entrada del parque, un pueblo acogedor, lleno de pizzerías y bares donde se bebe GRAPPA en pretenciosas copas como cálices... todo el entorno es un auténtico flash.
Recuerdo que cuando llegué por primera vez al parque, atravesaba una época muy difícil de mi vida.La belleza de su naturaleza salvaje resultó terapeútica para mí. Allí recuperé las fuerzas, volví a creer en mis propios recursos, arropada por la incontestable fuerza de la montaña, subiendo con paciencia sus abruptas laderas, ganado visibilidad y panorama a cada paso, respirando paz, silencio y energía pura.
Unos años más tarde, escuchando la canción de Pavaroti "CARE SELVE" , mientra su incomparable voz iba desgranando las dulzuras de Handel :"Amado bosque, sagrada umbría, vengo en busca de mi corazón..." , se abrió de golpe el icono del GRAN PARADISO. La apasionada recitación del portentoso Luciano, me hizo volver, a velocidad de adsl, a aquel centro imantado de mi alma, reconfortante paisaje espiritual, donde ,a fuerza de caminatas, visiones de postal y licor de hierbas ,había escapado de las fuerzas oscuras. Por eso, hoy, he querido recordar al delicioso tenor desparecido, dulce y viril gigante de la ópera , en este otoño de obituarios, y darle las gracias , porque , tan generoso como siempre, se ha ido dejándonos las llaves del Paraíso ,abiertas con la contraseña de su cálida voz. Arrivederchi , Luciano, molto grazie.
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