La calle de Pla es una calle secundaria,como esos personajes del cine que, a la sombra de petulantes protagonistas, brillan con luz propia y terminan eclipsando a los héroes oficiales.
Con poco más de cien metros, conecta dos amplias avenidas saturadas de vehículos. Sus edificios, de arquitectura tradicional, no son muy altos, de cuatro plantas como máximo... Tiene pues, un aura de aldea edénica , acosada por bloques colmeneros con pintas de Mazinger -Zeta y el tumulto urbano. Ni ancha, ni estrecha, con aceras generosas, que permiten el paseo o el "chat" en viejos portales que no son de Internet.
Si entramos por la avenida menos importante, la calle nos recibe con un "ELDORADO" y "SHANGRI-LA".
Es "Eldorado" un bar futbolero, propiedad de un sevillista recalcitrante, viejo y fibroso, que tiene una clientela geriátrica y fiel. Todo bar de Sevilla que se precie tiene "fuera" y "dentro". En el "dentro" de este local de esquina hay, habitualmente , un mar de cabezas levantadas, con la mirada fija en una tele vetusta y rojiblanca. Tienen estos feligreses el codo apoyado en el mostrador de aluminio, el cáliz en la mano derecha y la actitud senequista del que sabe que en el fútbol, todo es posible. En el "fuera", la senectud se remansa en veladores, con la vista perdida en el oleaje del tráfico o en la espuma blanca de la cerveza "sin", que te lo tiene dicho el médico...
En la esquina de enfrente, con la savia nueva de su pujante economía, están los chinos en su SHANGRI-LA. Algunas tardes , entro en este abigarrado paraíso de las compras y voy recitando mis letanías de sufridor de la Eurozona, en loor al Imperio Amarillo : Refugio de los mileuristas,Alivio de los findemeses, Arca del consumista sin recursos...
Ellos también recitan su incomprensible idioma y me digo a mí misma, interpretando libremente la mirada hermética de los orientales , que estarán evaluando las ventas y traduciéndola a yuanes , que están que no paran.
Adentrándonos en el recorrido iniciático de esta calle mítica, está "CASA CIPRIÁN".Esta taberna es bética, "retro" y fue fundada en 1954. En el "dentro", una barra de roble acoge una ristra de parroquianos maduros; tras el mostrador , hay una cámara frigorífica de los años sesenta, de madera, con tiradores de acero inolvidable y coronada por una colección de botellas vintage, cubiertas por la pátina-mugre del tiempo.Sus diseños harían feliz a cualquier nostálgico : el envase de La Casera, con el taponcillo de porcelana y goma, el aparatillo enfundado del Sifón y el tercio de la Cruzcampo preñada y juvenil de sus comienzos.
La decoración va de fotos antiguas. en una, se ve la calle de Pla, arriada por los desmanes del Tamarguillo, el arroyo canalla de mi infancia, que convertía a Sevilla en una venecia cutre todos los años.En otra, una escena jordánica, en la que un muchacho recibe el bautismo ritual de un botellín en la barra de Ciprián. En otra más, una gran familia, como la de Pepe Isbert, posa con la mirada expectante, delante de un autobús que les llevará de "jira".
La vida sigue y si salimos al "fuera", un nutrido grupo juvenil rodea en pie , seis barriles orondos
,copita en mano, charla que te charla hasta las mil...Alguna pareja de veintipocos se atreve a remolcar a su bebé y hay un trasiego de vasos de vino, biberones, servilletas de papel y baberos, todo en un lote.
En la acera opuesta ,"LA ACERA DEL PORRO", un club al aire libre de porretas perfuma el ambiente, con tal intensidad, que dan ganas de remolonearse y convertirse en drogueta pasivo, fórmula fácil, barata y desculpabilizada de disfrutar la planta marroquí.
No hemos andado ni veinte metros, cuando se produce una irrupción étnica en la acera derecha. Pertrechados en dos o tres cochazos de lujo con pegatina de Camarón, un plantel de príncipes gitanos le da al palique. Un fondo musical que brota de los mega-bólidos ,proclama la cadencia del "lolailo" con acuse de graves y percusión .¿Qué hacen aquí? es la "PASARELA CALÉ " de la calle de Pla. Una exhibición de poderío racial, con puntito gypsi-disco y bucles empavonados.
Pero la calle es como un árbol de vida, que se abre en ramas frondosas, por decirlo poéticamente.
Inesperadamente, una bocacalle silenciosa, íntima y sin acceso a vehículos, se abre a la derecha. Ya los naranjos y el resonar de tus propios pasos, te anuncia un escenario de la sevilla eterna , y así es , en efecto.Es el "RINCÓN COFRADE", porque Sevilla "es" o "no es" cofrade, pero no puede concebirse fuera de esa dialéctica. Aquí aparece con su sello inconfundible y su portalón grande flanqueado por faroles, la Casa-Hermandad del barrio y , enfrente, una bodeguita, para solaz de los hermanos, sean nazarenos, costaleros o turiferarios...
De esta pequeña cofradía, sale en septiembre, una virgen morena y seductora como una modelo de Jean Paul Gaultier, que anda ahora loquito con el barroquismo católico. Esta "fashion-virgin" tiene su página web, bajo la advocación de Nuestra Señora del Consuelo. En esa parcelilla del ciberespacio, sus fieles y devotos hacen terapia colectiva de apoyo mutuo, que faltos están , en esta sociedad tan desalmada, de las dulzuras que el nombre de la dama promete.
Abandonando lo sagrado mediterráneo, nos damos literalmente de bruces, con lo profano bárbaro: de vuelta a nuestra calle de los prodigios ,aparece el pub "EL TROLL".Este pub, de cervezas nórdicas, decora su fachada seudo-rocosa con un bestiario de resina. El interior tiene algo de cripta de cartón piedra , algo casposa y las máscaras africanas que cuelgan de sus paredes ,queriendo ser aterradoras , nos dan más bien penita.En este bar de copas, no acaba de cuajar el esoterismo. Hay una especie de interferencia entre magias que no congenian, un clima de conjuros frustrados , al que tampoco ayuda las endebles birras vikingas. Será porque el poder de las runas, no cuadra con el candomblé...
También enfrentadas , pero maravillosamente armoniosas son las dos últimas bocacalles que se abren a uno y otro lado, casi al final de nuestro paseo. La de la izquierda es un callejón florido y sin salida, como una pequeña plaza, donde en primavera montan una "CRUZ DE MAYO". Me prometo visitarla este año . ¡Qué gustazo esta mínima feria de sevillanas y tapitas en un sitio tan idóneo! Que no me lo pierdo, vamos.La de la derecha, tiene dos esquinitas que son de gloria. en una está mi bar-hogar,"EL BARRIL", sede de la asociación a la que pertenezco :"A Irmandade dos Mareantes", cuyos únicos fines son el uso y disfrute de su propia sede. "El Barril" es propiedad de un dandy, algo petulante, pero que lleva el garito de maravilla.Las delicias gastronómicas son innumerables, desde las gambas frescas e impecablemente almidonadas (por un secreto de cocción celosamente guardado), hasta la exquisita cola de toro, que lleva a la esquizofrenia taurina a más de uno, pues aunque se esté en contra de los rigores de la tauromaquia, es imposible dejar en el plato el fruto de sus crueldades, tal como os lo estoy diciendo. Por si este sabroso papeo, te ha hecho olvidar tus obligaciones domésticas, en la otra esquina hay una tiendecilla, que cierra muy tarde. En cajas de madera expone sus verduras y hortalizas en la calle, hasta bien entrada la noche y en el interior , hay de todo en tres metros cuadrados. Lo más pintoresco de este zaquizamí es un frigo jurásico, que no cierra bien y cuya puerta afianzan con un pistolón de fixo, de color café con leche, que se pega y se despega a la mínima.
Al filo de la medianoche, se ilumina "El Barril" con la sonrisa cálida y dulce del "ÁFRICA SUBSAHARIANA". Son Mohamed o Hazam y sus tesoros a tres euros: salammalekun ...traigo collares, música, cinturones...dos por cinco euros... malekumsalam.
Cuando vuelvo a casa , acunada por "las rubias danzarinas de la cerveza"(cursilada que decía un amigo al que, por incondicional afecto, perdoné esta frase), pienso que esta calle tiene un punto "CHILL OUT", es decir, relajante, mestizo y llena de gustito por la vida, por eso he querido compartirla con vosotros-as. Nos vemos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario