Que hoy tengo mono de ANÍBAL el de Cartago.
La lucha entre este genio militar y Roma es un clásico histórico.Una famosa leyenda nos cuenta que el tozudo cartaginés juró, a los nueve años,odio eterno a los romanos y ese mal rollo recalcitrante llenó toda su vida.
Si ANÍBAL pudiese darse un voltereto por los territorios virtuales de MESSENGER y ver lo que duran las relaciones y escaramuzas de sus personajes, se quedaría más cortao que en la batalla de Zama, donde el hombre tuvo un mal día y se quedó con los ojos a cuadros contemplando su derrota .
Cuando observo, con mirada desencantada yo también,como los contactos de mi "messenger-amor y amistad"aparecen y desaparecen sin dejar la menor huella, a golpe de click y papelera de reciclaje,una no puede menos de sentir nostalgia del viejo adversario de Roma.
Es verdad, que sus sentimientos belicosos no eran políticamente correctos,ni sicológicamente sanos, pero qué continuidad, qué consistencia y durabilidad ,casi siento envidia de un odio así.
Aunque comprendo que la lógica implacable del consumismo capitalista ha conformado también , con su "usar y tirar", nuestras relaciones afectivas (que ya son por catálogo, con foto incluida y otros datos relevantes de la mercancía),me dan jamacucos líricos de mi siquismo atávico, no lo puedo remediar. Me entra la bajona manriqueña y, mientras elimino mi último amor de hotmail,voy murmurando por lo bajinis aquello de "Ved de cuán poco valor son las cosas tras que andamos y corremos, que en este mundo traidor, aún primero que muramos, las perdemos..."
En eso ya tuvo vista BÉCQUER, cuando exclamó "¡Oh, barro miserable! eternamente, no podrás ni aún sufrir", y con lo del "barro miserable", creo yo que se refería ,en una brillante premonición , a la "porca miseria"en que han quedado las viejas virtudes de la sociabilidad humana como la paciencia, la fidelidad, la constancia y el poder confiar en que el tipo con el que duermes un día, no se haya convertido al siguiente en un número de móvil, al que colocar el tono ocupado.
Pues eso, que digo yo que tuvo suerte el joío del fenicio y sus broncas eternas con los Escipiones,enemigos de una pieza,que siempre estaban ahí. A mi ,en cambio, "no me duran ni un polvo siquiera" , que diría el pintoresco y ya vetusto personaje de ANARCOMA, de cómic también él.
"O tempora, o mores..."
jueves, 21 de agosto de 2008
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